Por: Observador24

La noticia mas reciente, con respecto a las cárceles en Colombia, es que en el penal de Villavicencio hay 421 contagiados con Covid-19. En el último motín de la modelo fueron 23 muertos y muchos heridos, el país tiene 80 mil condenados, 42 mil sindicados, 12 mil guardias, un hacinamiento del 55 %, 78 sindicatos entre los guardias del Inpec y una cárcel como La Picota tiene una ocupación tres veces superior a su capacidad con 1.700 internos.

Panorama de contagios en la cárcel de Villavicencio

Cárceles colombianas

Todo en las cárceles de Colombia es una película de horror, en la que la realidad supera la ficción, cualquier necesidad o pequeño lujo se consigue y tiene un valor: una colchoneta, comida, celular, trago, sexo, drogas… Se le tiene, con un precio y es el caldo de cultivo para promover una generalizada corrupción entre los directivos y guardias carcelarios, quienes devengan un promedio de 2 millones de pesos como sueldo pero que hacen todo tipo de acuerdos para aumentar esa cifra, y se protegen con los sindicatos para evitar ser despedidos.

Mafias, grupos controlantes, y todos los tipos de corrupción confluyen en las cárceles de nuestro país, como si fuera el espejo en el que nos debemos mirar todos los colombianos, pero como dirían por ahí, es lo que hay.

El Covid solo ha venido a prender la mecha de esta bomba de tiempo, que los gobernantes pasados y presentes no han querido enfrentar y si tratamos de buscar las causas de no tomar acción para solucionar este caos. Tal vez, debemos pensar que se trate de simple torpeza, falta de capacidad intelectual para actuar, corrupción por encima de acciones efectivas, inconciencia administrativa y, en muchos casos, complicidad en la mafia oficial que se cierne sobre el sistema penal colombiano.

Y… ¿Quién hace algo?

El Ministerio de Justicia hace muy poco para mirar hacia la problemática de las cárceles, toda la rama judicial, menos, la presidencia hace muy poco y la alcaldesa de Bogotá, para citar solo el ejemplo de la capital, con el grueso del problema hace algo cercano a nada. El tema de las prisiones no da votos, no produce rating, no genera likes en este nuevo modelo de gobierno que se mueve por el referendo de aplausos a través de las redes sociales.

Es hora de mirar un poco mas allá de las encuestas, dejar de gobernar para las redes, de lo que suma puntos para las próximas campañas electorales y prestar atención al tema carcelario que exige un profundo análisis y sobre el que se encuentran bastantes referencias en Google, como el sistema carcelario de Noruega, con todo y las diferencias culturales, más basado en la resocialización que en la represión. Bien es sabido que la reincidencia de los condenados es la regla en Colombia y no la excepción con abundantes casos todos los días en la prensa local.

¿Qué se puede hacer?

Otro aspecto que debería contemplar el sistema colombiano es el tema de las cárceles privadas, con buen control tecnológico y físico por parte del Estado, en el que muchos empresarios estarían dispuestos a invertir para alojar a presos de baja peligrosidad; políticos como el exalcalde de Bogotá Samuel Moreno o Andrés Felipe Arias; empresarios como los estafadores de Interbolsa Tomas Jaramillo y Juan Carlos Ortiz; contratistas como los Nule o los Noños y muchos que tienen con que pagar para una celda y, más que una carga para el gobierno, sería una forma de descongestionar los patios de los presos más peligrosos y reincidentes.

Un asunto adicional que se debería contemplar en una estrategia que apostara a solucionar el problema carcelario es un sistema de puntos para los ladrones de hurtos menores. En los que, con un buen sistema digital de identificación, se le tenga referenciado y se le lleve un control fuera de la prisión, junto con un programa de resocialización, para saber si lleva una, dos, tres o más reincidencias. Y así se le pueda vigilar con presentaciones estando en libertad controlada, o de lo contrario, detención intramural por ser un caso reincidente y un verdadero peligro para la sociedad.

El tema de los sindicados con años esperando una condena es algo aterrador que debería tener una solución inmediata, es la muestra fehaciente de la mala calidad en la justicia que tenemos. En algunos casos cinco años de prisión para luego le decirle ‘que pena no era usted’.

En algunos debates se habla de liquidar el Inpec y crear una nueva institución, pero eso es solo una pequeña arista de todo el engranaje que implica el problema, donde se debe estudiar a fondo el tema de la resocialización, reinserción y rehabilitación de los presos a la vida civil. La continua violación de los derechos fundamentales es lo usual, el debate debería ser mas amplio y contemplar más alternativas, pero a pocos les interesa.

Hay mucha información y estudios que pueden ser una referencia para buscar una solución, pero esto no da votos ni seguidores para las próximas elecciones. Por lo tanto, seguiremos viendo matanzas, motines, contagiados de Covid y muchos otros males, reflejo de nuestros políticos y la sociedad colombiana. Todo un infierno, es lo que hay o ustedes que opinan.

Artículo de referencia: La exitosa estrategia de Noruega para transformar a sus criminales en “buenos vecinos”

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5 Comentarios

  1. Muy buen articulo, asi momento24 va para arriba. Solo le agregaría al tema de las cárceles privadas el trabajo social para faltas menores y el potencial de Colombia para hacer colonias penales en donde los presos se dediquen al trabajo y al aprendizaje de alguna labor.

  2. Interesante las granjas de trabajo, también sería bueno probar una sanción sin cárcel como la lista Clinton, no a cuentas bancarias, a crear empresa, a ejercer la política a tener visa, o a tener redes sociales como epa Colombia, eso puede ser una sanción más dura para ciertos personajes que estar en la cárcel con altos costos para el estado.

  3. Las teorías criminalistas del siglo XIX negaban el carácter contundente de la resocialización, y lo enmarcaban en el ámbito de la utopia social. Las escuelas que siguieron, y el desarrollo incorrecto de la doctrina humanitaria, restaron valor a tales teorias que hoy día vuelven a tomar fuerza ultra post finalista. El delito hay que arrancarlo de raiz, de dedos, manos, brazos, pies y hasta de vida, aunque suene medieval y hasta ridículo. Todo el recurso económico que se invierte en el declarado y ejecutoriado culpable, contra quien no cabe la menor duda razonable merece ser invertido en la gente de bien.

  4. Buen articulo, para faltas menores se debería cambiar la contravención económica por trabajo social, así sea limpiando calles.

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