Hoy también se cumplen 51 años desde que el hombre llegó a la luna de la mano de Buzz Aldrin y Neil Armstrong

 

210 años han pasado desde que nuestros antepasados gritaran Independencia en la Plaza Mayor de Bogotá, pero qué tanto sabemos sobre ese hito en la historia del país y la región, y qué cosas quizá no se nos ha dicho sobre esto.

Aunque no descifraremos la historia buscando en Internet, veamos varios datos curiosos que seguramente no viste en el salón de clase, pero que quizá se los pudiste haber escuchar a tu abuelo o incluso a algún profesor de historia en alguna de esas largas anécdotas que cuentan para hacer que los alumnos se interesen en la clase.

  • La Independencia se firmó un día después. El 20 de julio es la fecha de uso corriente para conmemorar el grito de Independencia; no obstante, el acta que le dio validez jurídica a la revuelta de ese día se firmó el 21 de julio de este mismo año.
  • Se falsificó una firma. Ante la ausencia del canónigo Andrés María Rosillo en la madrugada del 21 de julio, los criollos no tuvieron problema en falsificar su firma. Este, sin embargo, llegó horas más tarde y estampó su rúbrica. Por eso el Acta de Independencia tenía dos veces su nombre.
  • La importancia de no olvidar. Aunque la figura de José María Carbonell está casi olvidada, a él se le debe el éxito del complot del 20 de julio de 1810. Al caer la tarde de ese día, los campesinos, indígenas y esclavos que iniciaron la revuelta, comenzaron a retornar a los pueblos vecinos y el virrey Amar y Borbón no se decidía a convocar el cabildo abierto. Carbonell, entonces, subió a los barrios de Santa Bárbara y Egipto, y arengó a sus habitantes para que bajaran a la plaza Mayor. Historiadores como Indalecio Liévano sostienen que Carbonell -quien era mestizo- fue víctima de una conjura de los criollos blancos, que lo apartaron del poder al considerarlo un potencial amigo de las clases “subordinadas”.
  • Los políticos casi se tiran la Independencia. La élite criolla que se hizo con el poder el 20 de julio era de un liberalismo muy moderado que oscilaba entre la monarquía y la República, según soplaran los vientos, y fue personificada por José Miguel Pey, Jorge Tadeo Lozano, Manuel de Pombo, Pedro Groot y Antonio Baraya, capitaneados por su mente más brillante: Camilo Torres. Frente a este sector político, se organizó un partido más radical, popular, republicano y claramente independentista, dirigido por José María Carbonell, con base en el barrio popular de San Victorino, partido al que se sumaría posteriormente Antonio Nariño, para convertirse en su gran jefe. La ciudad quedó políticamente dividida en ‘carracas’ y ‘chisperos’.
  • Los libertadores no aparecen. En el Acta de Independencia los nombres y firmas del Libertador Simón Bolívar, Antonio Nariño, Francisco José de Caldas y Francisco Paula Santander no aparecen.

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1 Comentario

  1. Los criollos preocupados por mantener sus privilegios, una vez abolida la encomienda, más que por una conciencia de nación se alzaron. Ya sin el control insular la barbarie de estas élites llevaron a el esterminio de nativos

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