La investigación sobre Saab parte de dos denuncias, una presentada por el expresidente colombiano Álvaro Uribe y otra por el Banco de Comercio Exterior de Colombia (Bancóldex)

 

La Fiscalía General de la Nación acusó formalmente a Álex Nain Saab Morán, testaferro del dictador venezolano, Nicolás Maduro, de blanqueo de activos y enriquecimiento ilícito.

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La Fiscalía no se guardó nada

En un comunicado publicado por su cuenta en Twitter el ente acusador apuntó que también acusó de “maniobras financieras ilícitas que representaron pérdidas al Estado y sirvieron para aumentar su patrimonio” a el contador de una de sus empresas, Devis José Mendoza Lapeira.

“En la diligencia realizada hoy (viernes) un fiscal de la Dirección Especializada de Lavado de Activos señaló que Saab Morán como representante legal, miembro de justa directiva y accionista de la empresa Shatex S. A. habría acudido a múltiples maniobras para evadir responsabilidades tributarias y dar apariencia de legalidad a un esquema irregular de exportaciones e importaciones”, dice el ente acusador.

La acusación precisó que este andamiaje criminal fue auspiciado por Mendoza Lapeira, quien, supuestamente, usó su oficio de contador para ocultar, transformar y administrar las diferentes actividades ilegales.

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“Por estos hechos, los dos procesados irán a juicio por los delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito de particulares, concierto para delinquir, estafa agravada y exportación o importación ficticia”, apuntó la Fiscalía.

La investigación sobre Saab parte de dos denuncias, una presentada por el expresidente colombiano Álvaro Uribe y otra por el Banco de Comercio Exterior de Colombia (Bancóldex).

Uribe presentó su denuncia después de que recibiera información sobre posible importaciones ficticias entre Ecuador y Venezuela realizadas por Saab con su empresa Fondo Global de Construcciones.

En 2009, Uribe alertó a la Fiscalía General de Colombia de que la empresa de Saab, que suministraba materiales de construcción a Venezuela, “podría ser una de las lavadoras de dinero de las Farc”.

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La Fiscalía colombiana descubrió posteriormente que la firma Shatex, también controlada por Saab, era una “empresa de papel” y que fue utilizada para justificar operaciones comerciales.

Los documentos recabados por la Fiscalía demostrarían que entre 2004 y 2008 Shatex realizó compras en el extranjero por valor de 9.000 millones de dólares. Sin embargo, en los registros de las transferencias, la Fiscalía observó que la empresa de Saab sacó de Colombia más de 35.248 millones de dólares.

Saab, quien tenía solicitud de captura internacional en Interpol, acusado de lavado de dinero y corrupción en un tribunal de Estados Unidos,fue detenido luego de que el avión privado en el que viajaba -un Bombardier Global 5000, con matrícula T7-JIS- solicitara autorización para aterrizar en Sal con el objetivo de repostar combustible.

Cabo Verde era simplemente una parada técnica de un vuelo que lo trasladaba de Caracas a Teherán, capital de Irán. Hoy, el mayor temor del empresario es que ese haya sido su penúltimo viaje antes de terminar en suelo norteamericano. Es que, a pesar de todos los recursos que interpuso y continúa presentando su defensa, el Tribunal de Apelación de Barlovento aceptó el 31 de julio su extradición Estados Unidos.

El empresario colombiano señalado de ser testaferro del dictador venezolano Nicolás Maduro, tiene un papel clave en el programa gubernamental Comité Local de Abastecimiento y Producción, que se encarga de la distribución de alimentos subvencionados -muchos de ellos, importados- a las familias más desfavorecidas del país.

Según la oposición venezolana, el barranquillero, de 48 años, amasó una fortuna vendiendo al régimen de Maduro miles de toneladas de alimentos de dudosa calidad y con sobrecostes, lo que produjo una millonaria pérdida patrimonial al país.

Y de acuerdo con la justicia de Estados Unidos, que lo sancionó junto a familiares de Maduro en 2019 por su presunta participación en un esquema de corrupción, Saab robó “cientos de millones de dólares” y pagó sobornos para obtener jugosos contratos del Estado venezolano.

En los primeros años de Maduro en Miraflores, estas fueron algunas de las fortunas almacenadas por Saab: 120 millones de dólares provenientes de las asignaciones de dólares preferenciales en las denominadas “subastas Sicad”; otros 125 millones de dólares con contratos para la venta de materia prima a granel, como maíz, trigo o soja; y un acuerdo por 4.000 millones de dólares para la explotación petrolera con Trenaco, domiciliada en Colombia y Suiza, al frente de la cual estuvo el empresario colombiano Carlos Gutiérrez Robayo, consigna la revista Semana.

Por su parte, entre 2016 y 2018, la extensa red de Saab obtuvo contratos por cerca de 1.500 millones de dólares a nombre de Group Grand Limited -registrada en Hong Kong- y Asasi Food Fze -inscrita en Emiratos Árabes Unidos-. Esas compañías no solo firmaron acuerdos con el régimen venezolano para las cajas Clap, también lo hicieron para suministrar medicinas, repuestos y hasta juguetes.

Todo este esquema requirió de sofisticadas estructuras financieras. Saab y sus socios movieron decenas de compañías en Emiratos Árabes y Turquía; realizaron movimientos bancarios en países como Suiza, Rusia, Bulgaria o Antigua y Barbuda. Además de naciones africanas y más recientemente Irán.

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