Una de las actividades más antiguas del mundo, y que resultó más golpeada durante la Pandemia, Covid-19, ha sido el trabajo sexual, le contamos todo al respecto en esta investigación 

Para iniciar, es importante entender que es el trabajo sexual, pues en el mundo en general, es poca o casi nula la información respecto a este tema, ya que se tiene cierto tabú entorno a la misma.

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Además es un tema delicado, pues contiene información sensible para determinado público.

Según un documento entregado por la Red Global de Proyectos de trabajo sexual, el trabajo sexual se define como la prestación de un servicio sexual cambio de recibir dinero, destacando que ambas partes son conscientes del acto que están realizando.

En Colombia, alrededor del 7.095 mujeres se dedican al trabajo sexual para sostener a sus familias, y lograr tener un ingreso económico relativamente estable.

Las trabajadoras sexuales, han luchado a lo largo de los años por hacer velar sus derechos y encontrar un apoyo optimo por parte del Gobierno Nacional.

Educación digna, servicios de salud óptimos, contar con los mismos beneficios económicos brindados por el Gobierno, entre muchas otras más cosas buscan las trabajadoras sexuales para sus vidas, pues ellas consideran que su labor también es importante para la economía del país.

Desde hace varios años en Colombia se conoce algo denominado como “Efecto Dania” esto salió a la luz después del escandalo que se vivió con agentes pertenecientes al servicio secreto del presidente Barack Obama.

En este informe se puede evidenciar lo bien constituido que esta el Trabajo sexual como economía en Colombia, pues las cifras que se tienen establecidas por este servicio oscilan entre los $50.000 y $500.000 pesos colombianos, algunas de ellas prestan sus servicios cobrando en moneda extranjera, lo que les permite tener más ganancias.

Este negocio era uno de los más lucrativos del mercado en Colombia, aún con las parte en contra que tienen, ya que existen varios sectores en Colombia que están en contra de que esta actividad económica se siga permitiendo en el país.

Colombia en general se vio muy afectada por la pandemia del Covid-19, las medidas de cierre y restricción que se tomaron para frenar esta situación, y los protocolos de bioseguridad que se implementaron.

Pero el sector de la prostitución y el trabajo sexual, se vio muy afectado por las condiciones y las características que tiene su actividad.

El trabajo sexual en Colombia, durante la pandemia siguió funcionando con normalidad, pues se vive del día a día, y deben cumplir con las obligaciones de comer, pagar arriendo, servicios entre otros gastos.

Durante los meses más críticos de la pandemia las trabajadoras sexuales, muchas de ellas mayores, seguían saliendo a las calles, algunas reinventadose con medios tecnológicos y otros decidieron implementar nuevas actividades económicas en su vida.

La pandemia del Covid-19 como otras afectaciones mundiales de salud que se han vivido, dejan al descubierto las desigualdades sociales, económicas que se tienen en cada región, y esta no fue la excepción, pues cuando se presentaron las cuarentenas, varios sectores del diario sufrieron fuertemente este golpe socioeconómico. 

Según la ONU SIDA , las trabajadoras sexuales a nivel mundial, sufrieron muchas dificultades, no solo económicas sino experimentando mayor discriminación y acoso, en búsqueda de dignificación, una palabra que suena fuerte y que dentro del trabajo sexual es muy utilizada.

Trabajo Sexual en América Latina y el Caribe, en tiempos de Pandemia 

Es importante destacar que en América Latina el trabajo sexual no es reconocido legalmente como trabajo, por ende no tienen la posibilidad de acceder a las redes de responsabilidad social de cada país.

Las Red de Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe, manifestó que en conjunto venían haciendo trabajos de sensibilización con todas las personas, dignificando esta labor y buscando que el Gobierno las reconozca.

“Los Gobiernos Latinoamericanos han mirado para otro lado, ninguna política especial con las trabajadoras sexuales”, manifestó que Elena Reynaga secretaría general de esta Red.

En temas de salud, América latina y el Caribe retrocedieron casi 20 años, durante la pandemia del Covid-19, implementando medidas poco éticas que no benefician a las trabajadoras sexuales.

Según las estadísticas en temas de VIH-SIDA, Colombia presentó un aumento de 14.6% en comparación con el año 2019, con un aproximado de casos 123.490.

La RedTranSex, manifiesta que dentro de estas cifras se ven involucradas las trabajadoras sexuales, pues todos los recursos de los gobiernos fueron destinados a la pandemia, dejando de lado el apoyo brindado a las trabajadoras sexuales, con condones.

Además, muchas de ellas son mujeres mayores, que cuentan con comorbilidades, aumentando los casos de contagio Covid-19.

En Colombia, venían existiendo y tomando fuerza diferentes organizaciones y fundaciones dedicadas a proteger y dignificar el trabajo sexual, buscando recolectar ayudas por medios propios. 

Una de estas organizaciones es la Red Comunitaria Trans, quien esta ubicada en el barrio Santa Fe, en Bogotá, y que logró con ayuda de muchos ciudadanos recolectar dinero en un fondo de emergencia que ayudo a cubrir la vivienda a casi 300 trabajadoras sexuales.

La Secretaría de la Mujer en Bogotá, implementó ayudas físicas y psicológicas para las mujeres que trabajan en prostitución.

Según las estadísticas entregadas por esta organización, cerca de 2.463 mujeres trabajadoras sexuales, adultas mayores, discapacidad, transgénero, migrantes, afrocolombianas, recibieron 12.631 atenciones por parte de esta organización.

En Medellín y en alianza con Bogotá, se encuentra la organización “PutamentePoderosas”, estas mujeres buscan prestar una ayuda propia a la prostitución, y quienes viven de esta labor.

Han abierto sus puertas para que las trabajadoras sexuales tengan un espacio donde se sientan únicas y valoradas, viendo su trabajo con respeto, empatía y dignidad.

Los informes entregados en su cuenta de Instagram demuestran como siendo una organización sin animo de lucro, lograron llevar más de 60.000 ayudas en lo que lleva la pandemia del Covid-19.

Almuerzos comunitarios, onces, mercados, entre muchas otras opciones que brindaron para que las trabajadoras sexuales, no se sintieran desprotegidas.

Además, esta organización también le brindo ayuda a los hijos de estas trabajadoras, recolectando dinero para darles unas vacaciones dignas, y un retorno óptimo, disminuyendo un poco el impacto de la pandemia.

Un informe escrito por miembros de la Universidad Eafit, contó como en un barrio de Antioquía se ejerce el trabajo sexual, destacando que para muchas de ellas no existe la pandemia y demostrando como se ven mujeres de todas las edades ejerciendo esta actividad.

Por otro lado se tiene el informe brindado de una investigación realizada por El País , en el que muestran otra cara y visibilizan como la crisis económica que se vivió en México, abrió la puerta a que muchas mujeres optaran por dedicarse al trabajo sexual para poder llevar un sustento a sus hogares. 

La mayoría de estas mujeres, desempeñan el trabajo sexual por medio de aplicaciones

Esto abre la puerta a unas incógnitas ¿Cómo se vivió el trabajo sexual en pandemia? ¿Se tuvo la mayor cantidad de contagios dentro de esta población? o ¿Esta actividad es una alternativa de trabajo para sobrellevar la economía en tiempo de Covid? son preguntas éticas con respuestas éticas, dejando respuestas bastante abiertas y que dentro de una población como Colombia queda difícil llegar a un acuerdo.

En Bolivia la prostitución aumentó casi un 50% en comparación con años anteriores, principalmente mujeres que se dedicaban a labores domesticas, vendedoras ambulantes, cabezas de hogar, son las que iniciaron en el mundo de la prostitución, durante la pandemia del Covid-19.

“Cuando llegó el Covid-19 a Bolivia, decían que el sector de las trabajadoras sexuales iba a ser la población más afectada pero en realidad nosotras nunca hemos llegado ni al 1%” manifiesta Aylin Aparicio, secretaria general de las Trabajadoras Sexuales.

Europa y la prostitución en pandemia

Una de las regiones que esta más desarrollada, y que reconoció legalmente en algunos países el trabajo sexual.

Europa tiene cinco divisiones para entender las prohibiciones y legalidades de la prostitución.

  1. Trabajo sexual que esta regulado y permitido: Alemania, Países Bajos, Suiza, Austria, Turquía.
  2. Legal pero no están legalizados los prostíbulos: Letonia y Hungría.
  3. Prostitución legal, pero no son legales los prostíbulos ni tiene regulación: Portugal, Reino Unido, España, Bélgica, Italia, Polonia, República Checa, Estonia, Finlandia, Chipre, Bulgaria y Eslovaquia.
  4. Prostitución legal pero ser cliente es ilegal: Islandia, Irlanda, Francia, Noruega y Suecia.
  5. Prostituirse es ilegal pero ser cliente esta permitido: Rusia, Lituania, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Rumania, Serbia, Macedonia, Albania, Montenegro, Bosnia, Kosovo, Croacia.

 

En medio de la coyuntura causada por la pandemia del Covid-19, se pudo evidenciar un apoyo por parte de algunos gobierno europeos.

“Si me atrapan lo pierdo todo” dijo Auge, quien dejo su trabajo por ser trabajadora sexual, relata como se vive la prostitución en medio del Covid-19.

Una de las estrategias que ella y varias trabajadoras dedicadas a este oficio implementaron, fue citar a los clientes en sus hogares, que aunque implica riesgo se convierte en el lugar donde la policía no las maltrataría.

El Covid, se ha convertido en una ruleta rusa para estas trabajadoras, pues no pueden adoptar las medidas de bioseguridad por la caracterización de su oficio.

Aunque varias de ellas recibieron ayudas por parte del Estado, en el que los mercados y las garantías fueron dadas, otras manifiestan que en el año y medio de pandemia no han recibido ninguna ayuda.

Las ayudas públicas son dadas de acuerdo a los ingresos que las personas reciben, es por esto que las trabajadoras sexuales al no demostrar que ingresos reciben no pueden recibir ayudas.

Como en América Latina, muchas ayudas fueron destinas a mitigar el impacto del Covid-19, por ende, las fundaciones y organizaciones que protegen a las trabajadoras sexuales se vieron desamparadas a la hora de recibir condones, e implementos para cuidar su salud.

Una mirada Interesante

Viendo el panorama que se observo en América Latina, el Caribe y Europa durante el confinamiento, es interesante analizar como en Bangladesh manejan el trabajo sexual en pandemia.

Bangladesh, es uno de los pocos países musulmanes que permite la prostitución en todos sus aspectos, brindando garantías a las trabajadoras sexuales.

Daulatdia, es una ciudad reconocida por tener a más de 1.500 mujeres ejerciendo la prostitución, debido a esta situación y a la del país en general, el Gobierno adoptó medidas para ayudar a mitigar el Covid, y a que ellas se reactivaran con su labor.

Algunas mujeres y sus familia murieron de hambre en los dos últimos años, debido a la crisis económica que se forjo por el coronavirus, es por esto que en lo corrido del 2021, miles de mujeres dedicadas al trabajo sexual.

Han sido inmunizadas con la vacuna AstraZeneca, pero estos biológicos se acabaron lo que dio paso para seguir vacunando con la Sinopharm.

Todo esto fue posible gracias a la iniciativa Covax, la cual busca que se genere una igualdad en la distribución de las vacunas haciendo posible que se tenga una equidad en las reaperturas económicas.

Amnistía Internacional responde al trabajo sexual en Pandemia 

Esta organización que trabaja para que todas las personas tengan sus derechos y estos sean respetados, es clara cuando hablar de trabajo sexual se trata.

Amnistia, hace un llamado urgente a los Gobiernos de todo el mundo, para que presten atención oportuna al sector de trabajadoras sexuales, y que a su vez se creen medidas que garanticen la vida de estas mujeres, no solo en la pandemia del Covid-19 sino frente a situaciones de violencia, abusos y maltratos.

Trabajo sexual en Pandemia: Un asunto invisibilizado

El llamado es urgente, pues no se puede seguir permitiendo que se marginen las mujeres por su actividad laboral, todas deben ser tratadas y tener garantías sin importar que.

“La pandemia del Covid-19, se convirtió en la puerta abierta que visibilizó las desigualdades, y los problemas sociales, económicos, que se tenían en el mundo, por eso, es hora de empezar a ejecutar esos cambios prontamente” Amnistía Internacional.

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