“La plaza de mercado está totalmente abandonada, el megacolegio, que ahora solo es un colegio más, abandonado. No existen obras que en este momento se estén desarrollando”

 

A cuatro años del deslave de Mocoa, Putumayo, la tragedia continúa. Personas sin hogar, empleo, dinero, ayuda y sobre todo sin esperanza siguen intentando dejar atrás el suceso que les quebró la vida.

Tragedia de Mocoa
La tragedia de Mocoa deja todavía, a 2021, decenas de desaparecidos.

Lo que comenzó con una leve llovizna la mañana del 31 de marzo de 2017 terminó con la muerte de 320 personas para la madrugada del 1 de abril. La lluvia se fue haciendo cada vez más fuerte mientras las horas pasaban y los ríos que cruzan y rodean la capital del departamento fueron subiendo rápidamente su caudal.

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Pasadas las 9:30 PM el río Mocoa comenzaba a desbordarse, mientras lo propio pasaba en los riachuelos de Mulato y Sangoyaco.

Al margen de todo esto, el pueblo descansaba, siendo la noche de un viernes lluvioso. Sin embargo, pasadas las 11:00 de la noche gritos de alerta se hicieron escuchar en el barrio San Miguel, las personas salieron de sus casas y se encontraron con la muerte en forma de avalancha.

Trágico relato

“Fui afectado por la tragedia que hubo hace cuatro años (…) me tocó vivir una experiencia que no se le desea a nadie, que es muy fuerte. Vivíamos en la zona en la que pasó esa avalancha, esa tragedia, yo vivía en el Barrio San Miguel y mi familia vivía en el barrio Los Laureles, y ellos son los que recibieron el primer encuentro de todo eso que bajó de piedra, barro y de todo”, le contó a Momento24, Gildardo Ortiz, sino el más, uno de los más golpeados por lo ocurrido.

Y así continuó: “Nosotros estábamos ya acostados, eran las 11:00 de la noche, en ese momento estaba lloviendo fuerte, así no se había sentido antes. Ahí fue cuando escuchamos a una amiga de la hija mía toda asustada diciendo: ‘Vecinos, vecinos, levántense porque la quebrada se creció‘”.

El caballero cuenta que como hacía años ya había ocurrido algo similar a lo que estaba por acontecer el miedo se podía sentir en cada una de las personas que despertaron tras los gritos de la joven, misma de la cual se desconoce su paradero.

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“Todos nos levantamos y cuando salimos a la calle, miramos que la gente estaba corriendo para un lado y para otro, vimos también que las calles ya estaban inundadas. Como a mí me gustan los animalitos, yo tenía un perrito, lo cargué, tomamos la ropa que teníamos y subimos a una vía de salida del pueblo“, cuenta con un nudo en la garganta.

Tragedia de Mocoa
17 barrios fueron seriamente afectados por la avalancha y cinco de ellos quedaron totalmente destruidos.

Y agrega: “Yo le digo a mis amigos que salgamos a la cárcel (Carceleta Casa de Justicia) que queda ahí cerca y era -así lo pensaba yo- el lugar que nos daba más opción de salir. En eso me dicen que por ese otro río (cerca de la penitenciaría) no se puede cruzar porque ya se desbordó“.

Cifras de lo ocurrido

Al día de hoy, casi cuatro años más tarde, las autoridades contabilizan 320 muertos, más de 11.000 afectados, al menos 2.000 damnificados, 17 barrios seriamente afectados y cinco de ellos completamente destruidos.

Según información recolectada de Presidencia, ministerios de Vivida y Agricultura, Gobernación de Putumayo y Alcaldía de Mocoa, después de la tragedia se ofrecieron 1.209 casas, de las cuales hasta el 29 de enero de 2021 se han entregado 300.

Hasta ahora, según lo reseñó RCN Radio el 20 de noviembre de 2020, la reconstrucción de Mocoa debió haber terminado en 2019 y hasta la fecha solo se lleva culminado el 20 % de las obras ofrecidas.

Horas después de la avalancha que acabó con edificaciones enteras, incluyendo casas, locales y plazas de mercado, el Gobierno de Juan Manuel Santos nombró a Luis Carlos Villegas, ministro de Defensa de la época, como Gerente para la Reconstrucción de Mocoa.

Al sol de hoy pocos recuerdan ese nombre.

Cambio de Gobierno, misma tragedia

Una vez el uribismo retomó las riendas de la Casa de Nariño con el presidente Iván Duque a la cabeza, el Plan para la Reconstrucción de Mocoa fue asumido por la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

Tragedia de Mocoa
A finales de 2021 se inició la primera hora de mitigación en la ciudad.

Según lo dicho en reiteradas oportunidades por la segunda al mando del Ejecutivo Nacional la prioridad es adelantar las viviendas restantes (909) y las obras de mitigación para evitar nuevas tragedias en la zona.

Ante esto, Ramón Apráez, coordinador de la veeduría ciudadana de la reconstrucción del municipio, dijo en noviembre del año pasado en varios medios de comunicación que todo el proceso estaba “totalmente estancado”.

Hasta el momento no hay más avances porque “la plaza de mercado está totalmente abandonada, el megacolegio, que ahora solo es un colegio más, abandonado. No existen obras que en este momento se estén desarrollando”, dijo a La FM.

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De acuerdo con la Unidad de Gestión del Riesgo, se ha entregado $9.000 millones en subsidios de arrendamientos para quienes perdieron sus casas durante la avalancha.

Asimismo alrededor de $1.2 billones se han aprobado para obras y demás, no obstante, los residentes de Mocoa preguntan, ¿cuándo verán la reconstrucción de su pueblo?

Gildardo continúa su relato

“A eso yo le digo a mi mujer que nos subamos a alguna casa de dos pisos y cuando ya nos subimos era impresionante mirar que el agua subía en cuestión de segundos, se le veía subir dos, cinco, 10 centímetros (…) eso era impresionante (…) todavía siento el agua”, comentó el caballero en entrevista con Momento24.

Gildardo cuenta que logró subirse junto a su mascota y su esposa a una casa de dos pisos. “El agua había subido metro y medio. Hasta ese momento el servicio eléctrico funcionaba; al ratico se sintió una explosión (…) y se fue la luz”.

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“En ese momento vimos cómo (la avalancha) venía tumbando postes, árboles; pues le cuento que eso es horrible (…) Cuando yo vi eso me saqué las botas para poder nadar, tratar de defenderme un poco más para cuando se cayera eso (…) pero gracias a Dios no nos hizo nada (…) Uno lo que miraba era la velocidad del agua cómo bajaba (…) uno decía: ‘Ya está’. Uno veía la muerte, sí se pensó en la muerte“.

12 familiares perdidos en la tragedia

Eso ocurrió en tan solo 15 o 20 minutos, relata Ortíz: “De la casa, en el momento en el que yo salí a mirar, salí y no estaba mi papá, me desesperé, imagínese cómo se siente uno, vimos que ya no estaba. Al momento no se sabía nada, para abajo se veían casas paradas, algunas de dos pisos que estaban paradas, la parte de abajo estaba tapiada pero la parte de arriba estaba bien, había bastantes personas subidas encima“.

Tragedia de Mocoa
La tragedia de Mocoa continúa.

“Yo tenía la esperanza que mi familia hubiera logrado montarse en una casa de estas, pero no. Cuando empezamos a preguntar si estaba mi papá o mi mamá o mi hermanos y no, nada. Ya ahí nos empezamos a dar cuanta que mi papá, mi mamá y mis dos hermanos no estaban (…) el agua se los llevó“, cuenta el señor Ortíz.

Y añade: “Más abajo nos enteramos que (la avalancha) se llevó dos tíos y seis primos (más sus padres y sus dos hermanos), perdimos 12 familiares esa noche“.

“A la casa donde yo vivía no le pasó nada, yo tenía una ranchito de madera que se mantuvo en pie porque ahí casi todo pasó por las calles, pero donde mi papá, pues ahí sí quedó muy mal, no se veía nada”, relató.

Hay secuelas psicológicas

“A mi papá y a mi mamá los encontramos en el transcurso de esos cinco días; a un hermano mío lo identificaron luego y al otro hermano me lo entregaron al año y medio después que pasó eso, porque lo consiguieron como mes y medio después y tardaron en identificarlo”, indicó.

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Preocupa además que a estas personas no les han hecho seguimiento psicológico alguno. “Esto es muy difícil porque esto te atormenta, ya lo que son las alarmas de vehículos no me gustan, ya no me gusta cuando uno se mete a la ducha, es difícil, uno piensa muchas cosas en ese momentico, parece que uno está viviendo ese momento en el que está entre el agua; las alarmas de las ambulancias no me gustan, me estremecen un poco”.

“En el momento que estábamos en el albergue recibimos ayuda psicológica por parte de unos tipos que estaban brindando ese apoyo; yo había escuchado que había psicólogos, que daban su charla (…) pero lo que quieren hacerlo es llorar a uno, como que quieren que uno llore a la fuerza y yo no compartía eso (…) pero después de eso no“.

El cementerio exige pago por lotes

Una vez la tragedia ocurrió, el Gobierno de Juan Manuel Santos pagó para que los restos de las personas fallecidas pudieran ser enterradas en el cementerio local, el detalle entre la buena obra es que el dinero solo cubrió cuatro años, y ahora, a poco de que se termine el plazo el cementerio exige el pago de lo que viene o simplemente que se lleven los cadáveres.

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“Al segundo día del hecho me moví, dije que me tenía que poner a buscar a mis familiares, porque si yo no los busca quién lo hace (…) Ahí busqué la opción del cementerio privado que hay, entonces igual ya estando allá pensaba que los iban a poner ahí y no tuve conocimiento de que el Gobierno ayudaba con los gastos de esto (…) y tampoco tenía el conocimiento de que eso iba a ser un arrendamiento por tiempo definido, por cuatro año, entonces cuando ya pasaron unos meses ya se tuvo conocimiento de esto y que luego nos los iban a entregar“, dijo Ortíz.

“Si yo hubiera sabido esto lo habría llevado a un cementerio que sí los dejara ahí”

Acotó así que habló “con el dueño del cementerio y estaba tratando de llegar a una negociación con él para que me facilitara un poco que ellos queden ahí, pero el señor, no sé si estaba equivocado, pero lo escuché decir que todo esto tenía un precio superior a los $3 millones, no estoy seguro, pero estuve hablando con una amiga que está en las mismas condiciones y me dice que el valor de cada lote es de $3 millones y medio”.

“Ellos lo que nos dicen que cuando se cumplen cuatro años nos entregan los cuerpos”, sentenció.

Alega que nadie le explicó que la ayuda económica que recibía era para gastos fúnebres. Hasta este momento la ayuda que ha recibido ronda a los $15.300.000.

Extraña ‘reconstrucción’

El caballero denuncia que ofrecieron viviendas y la reconstrucción del pueblo, pero una vez comenzaron a dar estos beneficios hubo familias que tenían una sola vivienda antes de la tragedia y terminaron con dos, tres y hasta cuatro casas.

“Por ejemplo, hubo familias que vivían en una sola casa y luego el hijo, la mamá, el hermano, recibieron cada uno una casa (…) del otro lado hay gente que no ha recibido nada (…) muchos de los afectados hemos quedado por fuera”, explicó Gildardo.

Apuntó más adelante que “de la reconstrucción no se ha visto mucho, regular tirando para abajo, a menos, porque después de eso arrancaron hicieron las calles; hicieron 300 casas, que como le digo les dieron a quienes no les correspondía”.

“Una amiga mía me dijo que a una sobrina de ella sí le dieron una casa, y ella no vivía en la zona, y a mí no me dieron (…) uno lo que siente es piedra (…) de ahí para adelante no han entregado más nada”, concluyó Gildardo Ortíz.

El para entonces alcalde de Mocoa, José Castro Meléndez, le dijo en su momento a El País de Cali que el Gobierno Municipal decidió cancelar el contrato de construcción de 900 viviendas por el incumplimiento de contratista y se determinó contratar con una unión temporal para que termine la obra que registraba ya un atraso de más de seis meses, y pues hasta la fecha nada de nada.

¿Ahora sí comenzó la reconstrucción?

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), el Ministerio de Justicia y autoridades locales de Mocoa llevaron a cabo el martes 22 de diciembre del año pasado, el inicio de la primera obra de mitigación en la capital del departamento.

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El director de la Ungrd, José González; el ministro de Justicia, Wilson Ruíz Orejuela, en cabeza de la comitiva del Gobierno y representantes de las autoridades locales realizaron un acto protocolario sobre la quebrada Taruca, donde se desarrollará la construcción de la primera obra de 56 que están planeadas en el marco de la reconstrucción del municipio.

Este jarillón, que busca encauzar la quebrada Taruca y evitar las inundaciones en Mocoa, contará con una inversión de $30.400 millones que deberán ejecutarse en 18 meses.

“Son 56 obras de mitigación con sus respectivas interventorías y hoy se da el primer momento del arranque de esta obra que, como señalan las autoridades municipales, es la más importante para Mocoa. Es un día histórico, después de poder pasar todos los trámites de estudios, diseños, licencias, topografías, de análisis de suelos, todo lo que se tiene que hacer, esto en un trabajo en conjunto con Corpoamazonía”, afirmó González.

En el gobierno Santos se prometió que en 2022 quedaría en pie una nueva Mocoa, estando a un año, ¿lo lograrán?

Por Cindy Serrano y Gilberto Rojas

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