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Indignación ciudadana

Indignación ciudadana

En mis escritos siempre trato de inyectar positivismo y conocimiento, con objetividad, sobre temas relacionados con el emprendimiento, la educación, el medio ambiente y la ruralidad; la equidad de género, la anticorrupción y la innovación tecnológica. Sin embargo, en esta edición, les confieso que veo un desespero generalizado en todos nosotros, que me obliga a no dejar pasar por alto, y a hablar de lo que nos está cansando como sociedad y ciudadanos colombianos.

Están jugando con la paciencia de los colombianos, pues nos quieren meter una reforma tributaria con el nombre de Ley de Solidaridad Sostenible. La pandemia sí ha creado un hueco fiscal enorme en las arcas del estado, y la verdad es que sí hay que recoger dinero para garantizar la viabilidad económica del país, pero antes de ir a castigar a los ciudadanos de a pie, el Gobierno Nacional debería poner su propia casa en orden.

Tanto el gobierno central como los demás gobiernos -departamentales y municipales-, despilfarran dinero a diestra y siniestra. Muchos de los recursos que en teoría deben ir orientados al mejoramiento de las condiciones de los colombianos, se pierden en corrupción y en cargos que se crean más por pagar favores políticos que otra cosa. Colombia, por concepto de corrupción, pierde 50 billones de pesos al año, y la evasión de impuestos en el país es altísima, está alrededor de 43 billones de pesos anuales, según informes de Fedesarrollo.

Indignación ciudadana

El Gobierno, con esta reforma tributaria, quiere recaudar 24 billones de pesos, pero si se pusiera las “pilas” podría hacer un mejor esfuerzo para apretarse su propio cinturón, recaudar lo que se está despilfarrando y no castigar al colombiano trabajador y luchador, quien se verá afectado.

Por otro lado, la vacunación va extremadamente lenta comparada con otros países de la región. El Gobierno trata de manipular la información haciéndonos creer que vamos de maravilla, pero se le olvida que hay informaciones de fuentes confiables en el ámbito internacional que están a un clic, y que demuestran el rezago y la forma tan ineficiente y mediocre como han manejado la pandemia.

Sin vacunas no hay reactivación económica y no habrá las condiciones apropiadas para volver a una nueva “normalidad”.

La inseguridad, el resurgimiento de la violencia en las regiones, la falta de empleo y la pobreza, también son problemas tremendamente preocupantes para el país. Algo importante para resaltar es que el próximo año se vienen las elecciones presidenciales y de Congreso, y ya los populistas de los dos extremos están aprovechando para pescar en río revuelto. ¡Ojo con el 2022!

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Ya para finalizar, y en temas más amables, aprovecho para desearles feliz día a las madres colombianas. Gracias a ellas, vivimos y seguimos con entusiasmo para ir sorteando los obstáculos que se nos están presentando como ciudadanos colombianos.

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Por: Nelson Reyes

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