Por: Observador24

Encerraditos, persignados y resignados, con bastante tiempo y menos prisa es bueno tratar de escribir algo que parezca sensato, esperando que resulte útil. Para tal efecto decidimos escarbar en la historia, ver que pasó con casos similares de la humanidad y nada más indicado que recordar qué sucedió con la centenaria y mal llamada gripa española de 1918.

La Peste de 1918

Algunos datos al respecto que valen la pena recordar: se le llama peste española y no es porque empezó en ese país, en plena primera guerra mundial las naciones europeos no publicaban la cantidad de muertos para no mostrar debilidad con el enemigo y los españoles por ser un país neutral era el único que informaba la realidad de la pandemia, ¿alguna similitud con las dictaduras de nuestra época que poco informan?

En segundo orden debemos saber que, se estima, dejó entre 50 y 100 millones de muertos por todo el mundo en menos de un año, la segunda ola en el otoño luego de las primeras cuarentenas en la primavera europea fue más mortífera en comparación con las primeras infecciones. El origen de ese mal, del que no está claro donde empezó, se les atribuye a las aves, luego paso a mamíferos como cerdos, después a los humanos y por ahí tenemos algunas similitudes con el problema actual.

Pandemias de ayer y hoy
Hospital de emergencia para la gripe de 1918 en Kansas (EE UU).AP PHOTO/NATIONAL MUSEUM OF HEALTH

Para enfrentar esa y otras pandemias fueron muy comunes las cuarentenas, en especial antes de 1950, donde eran menos usuales las vacunas y los antibióticos que sirvieron luego para controlar infecciones y males, producto de dichos virus. Lo que nadie tenía en el radar es que dicha práctica del pasado la necesitaríamos de vuelta para enfrentar este mal, que la ciencia y toda la tecnología de nuestra época no logra controlar y, por lo que vemos, estará entre nosotros por más de un año, momento en el que ya podremos tener una vacuna testeada, aprobada y confiable.

Por otro lado, cabe recordar que el nombre de influenza surge a finales de la Edad Media, cuando se creía que estos virus eran ocasionados por la influencia ejercida por los astros sobre el hombre. Además, se llegó a creer que era una maldición por haber olvidado a Dios y, aunque ocurrió hace cien años, también se decía que sería el fin de la humanidad por el feroz comportamiento del mal.

La peste de 1918 también llegó a Colombia e hizo sus estragos, para entonces nuestro país era bastante deshabitado y con pésimos sistemas de salud, pobreza generalizada, deficientes sistemas de acueducto y graves problemas de salubridad e higiene pública, lo cual permitió un gran despliegue de la enfermedad en nuestro territorio con mortales consecuencias, en especial, en las regiones de Bogotá y Boyacá, donde se calculan cifras mayores a 100 mil muertos.

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y, ¿qué pasa ahora?

Es lamentable que pasados 102 años de esta tragedia persistan similares circunstancias de hacinamiento, deficiencia de agua potable, complicaciones en manejo de basuras, aguas servidas y deficientes sistemas de salud pública; en muchas regiones que no deberían existir y resultan un gran reto para dirigentes y gobernantes que siguen derrochando dinero en campañas de imagen, viajes, fiestas y celebraciones, cuando las necesidades inaplazables todavía están por resolverse y son el mismo caldo de cultivo para enfermedades como esta pandemia que no conoce de razas, estratos, edades o creencias.

Con el hilo de fondo sobre la pandemia de 1918 y la actual, el Covid-19, la pregunta es si tenemos claras las prioridades en esta generación plagada de consumo inútil, medicinas innecesarias, males de moda y enfermedades huérfanas por no ser rentables para el negocio de la medicina, medios de comunicación estupidizantes y con cero contenido formativo, noticias falsas y abundantes artistas fanfarrones alardeando de mansiones, lujos y propiedades con nula enseñanza y valor para sus rebaños de seguidores.

Bienvenido el arte y la diversión pero que pereza la ostentación y el abuso de la fama para implantar falsos valores de la vida fácil, banal y sin sentido en un mundo con graves problemas por resolver desnudados por este microscópico bicho que llego para ponernos a pensar y, recordarnos que tenemos grandes retos y prioridades por solucionar como seres que se supone racionales.

Escrito realizado con información de: La pandemia de gripe de 1918-1919 en Bogotá y Boyacá, 91 años después, Fred G. Manrique-Abril1,2, Abel F. Martínez-Martin3, Bernardo F. Meléndez3, Juan M. Ospina1

De la gripe española al coronavirus, historia de las cuarentenas, Diario la vanguardia, Historia y Vida, recomendado para los amantes de la historia.

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