La supremacía del buscador, el navegador y sobre todo de Android, aparentemente es inaceptable por los líderes del viejo continente

 

El paquidermo de las tecnologías, Google, y la Comisión Europa comenzaron a argumentar ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre una multa de 4.300 millones de euros que Bruselas le impuso a la compañía norteamericana en 2018 por supuestamente haber firmado contratos ilegales con fabricantes de dispositivos Android en pro de fortalecer el “monopolio” de su motor de búsqueda.

Ante el juez, en una sesión que durará hasta el viernes, la Comisión Europea está acusando directamente a la empresa norteamericana de firmar contratos con los fabricantes de smartphones y operadores de redes móviles para “obligarles” a instalar el Google Search y el Google Chrome en dispositivos Android a favor de licencias en la Play Store.

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Los abogados de Bruselas agregan que desde 2011 estos acuerdos han sido catalogados como “ilegales”, ya que la compañía estadounidense ha tenido como objetivo proteger y fortalecer su “posición dominante” que tiene en el mercado de motores de búsqueda, para mantener así los ingresos que obtiene solo por publicidad.

Y es que desde la Comisión Europa se asegura que el paquidermo de las tecnolgías “captó” el cambio de hábitos de los consumidores a principios del Siglo XXI, viendo cómo el flujo en la Internet comenzó a cambiar desde las computadores portátiles a los smartphones, hasta que en 2005 compró el sistema operativo Android.

Desde entonces, ha desarrollado el software de tal manera, que según los datos de Bruselas, el 80 % de los smartphones y tablets que se vendieron en el Espacio Económico Europeo en 2018 funcionan con Android.

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