Con un equipo desorientado, sin motivación ni confianza alguna, se encontraron los hinchas en esta fecha de la Liga Águila.

Millonarios es uno de los clubes de la capital más reconocido y amado por la hinchada, sin embargo, esta no fue su fecha. El equipo prometía, como lo suelen hacer los grandes, pero en esta ocasión todas esas ilusiones se vinieron abajo, como su puntaje.

Los jugadores bajaron su rendimiento, se les veía sin compromiso, una nómina que no conectaba con su juego y eso se vio reflejado en la fuerte caída de la tabla de posiciones en la que descendieron rápidamente.

Los conocedores de fútbol criticaban los recursos técnicos, la estructura del juego montado, la forma en que Pinto los reprendía y su manera de referirse a todos los actores de un partido: los árbitros, el equipo rival, sus propios jugadores e, incluso, a los periodistas.

No obstante, ninguno de sus éxitos a lo largo de su carrera ha sido en vano y no se cuestiona su capacidad, pero ahora dejó ver que necesita replantear sus formas de manejo del juego.

A Millonarios, que quedó con una rivalidad interna más que con sus propios rivales, solamente le queda aprender de esta situación y renacer como lo hace el ave fénix, de las cenizas que quedaron de esta Liga Águila.

Además, tropiezos tienen todos en la vida, hasta los grandes como en el caso del equipo albiazul, en este momento sólo queda tomar decisiones y afrontar cambios para mejorar esta etapa y reforzar en los fieles hinchas esa esperanza que mantienen intacta.

Por su parte, en su presentación de diciembre de 2018 el Director técnico, Jorge Luis Pinto, afirmó que el día que no entrara a los ocho, presentaría su renuncia, decisión que dejaría al cuadro capitalino sin técnico.

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