La caída en las exportaciones de petróleo ha dejado al régimen de Nicolás Maduro sin su principal fuente de ingresos, contribuyendo a un colapso económico en la nación

Las exportaciones petroleras de Venezuela se desplomaron en junio a su nivel más bajo desde 1943 después de que media docena de buques tanqueros, que intentaban sortear los riesgos de las sanciones de Estados Unidos, zarparan de las aguas del país sin cargar, según los datos de seguimiento de los buques.

La caída en las exportaciones de petróleo ha dejado al régimen de Nicolás Maduro sin su principal fuente de ingresos, contribuyendo a un colapso económico en la nación, que forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y dejando a las autoridades sin efectivo para importaciones esenciales como alimentos y medicinas.

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Estados Unidos ha aumentado la presión en los últimos meses, ampliando su lista de entidades sancionadas para incluir empresas mexicanas, buques petroleros, navieras internacionales y personas que han desempeñado un papel en las exportaciones venezolanas de crudo.

Las sanciones más estrictas han ahuyentado a clientes de la petrolera estatal venezolana PDVSA y a algunas navieras que habían transportado sus cargas.

La estatal PDVSA y sus empresas conjuntas enviaron un total de 17 cargas en junio, transportando alrededor de 379.000 barriles por día (bpd) de crudo y productos refinados, según datos de Refinitiv Eikon y cronogramas de carga de la compañía. Dicho volumen, que no se veía desde 1943, fue casi un 18% inferior a las exportaciones de mayo, de acuerdo a esos datos.

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La producción total de crudo del país está ligeramente por encima de esos niveles, según datos diarios de PDVSA vistos por la agencia Reuters. Esos volúmenes serían un poco más del 10% de los casi 3,5 millones de bpd que Venezuela bombeó a fines de la década de 1990.

Las exportaciones a Europa aumentaron en junio a 130.000 barriles por día, impulsadas por entregas más grandes a la española Repsol y la italiana Eni, mostraron los documentos de PDVSA. Esos envíos están permitidos bajo exenciones para pagos de deuda y permutas financieras.

Los envíos al aliado político de Venezuela, Cuba, también aumentaron a 82.300 bpd desde 67.000 bpd en mayo.

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Los inventarios de crudo pesado en el puerto venezolano de Jose, la principal terminal de petróleo del país y sitio de almacenamiento de crudo exportable, cerraron el mes pasado en 14,5 millones de barriles frente a un pico de 14,9 millones de barriles a mediados de junio, según los datos de PDVSA.

Las importaciones de combustible de Venezuela también disminuyeron el mes pasado, a 66.000 bpd desde 77.100 bpd en mayo, ya que la mayoría de los embarques de gasolina iraní fue descargado en mayo.

Un tribunal federal en Houston esperaba subastar este miércoles 100.000 barriles de gasolina que una empresa naviera sospecha que un magnate venezolano cercano a la dictadura de Maduro planeó enviar a Venezuela. La compañía, Brujo Finance Company, que tiene su sede en las Islas Marshall, temía que el acuerdo pudiera exponerla a sanciones estadounidenses. El caso muestra cómo algunas compañías marítimas prefieren enfrentar a clientes en la corte que el riesgo de que sus buques sean sancionados.

En una demanda presentada en mayo ante el Tribunal de Distrito Sur de Texas en Estados Unidos, Brujo dijo que su buque, Alkimos, cargó gasolina en Panamá en marzo y el fletador, Sea Energy Company, dijo que era un viaje a Aruba o Curazao. Brujo indicó que Sea Energy informó que Alkimos debía descargar a través del mecanismo de transferencia barco a barco en Aruba a Beauty One, un petrolero que atracaba con frecuencia en Venezuela. Brujo agregó que pidió garantías a Sea Energy de que la gasolina no iría al país sudamericano, pero no recibió una respuesta satisfactoria.

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Brujo invocó la cláusula de sanciones de su contrato y llevó a Sea Energy a un arbitraje, allanando el camino para la subasta. Brujo busca resarcir los daños y perjuicios por los honorarios en que incurrieron con Alkimos mientras esperaban.

Sea Energy y ES Euroshipping -el dueño de la carga- acusó a Brujo de “robo” y dijo que la operación no presentaba riesgos porque el buque Beauty One no fue sancionado.

“Ninguna ley aplicable (…) impone un embargo completo contra Venezuela”, escribieron las compañías.

Con información de Reuters e Infobae

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